El otro no existe.

Para el inconsciente todo es uno, todo es «yo». La empatía, es decir, la capacidad de ponernos en la situación de los demás y llegar a hacer propio un problema que afecta a otro, es lo que acaba propiciando los conflictos de identificación y proyección. En este sentido, podemos hacer nuestros los problemas de los demás y que nos afecten de la misma manera. Este hecho se debe principalmente a la existencia de las llamadas «neuronas espejo». Al principio se creía que las neuronas espejo sólo servían para llevar a cabo aprendizajes, para adquirir conocimientos o destrezas a partir de la observación (aprendizaje vicario), como cuando las crías de los animales aprenden mediante imitación. Los recientes estudios y los múltiples trabajos que se han realizado desde su descubrimiento, indican que sus implicaciones trascienden, por mucho, el campo de la neurofisiología pura, pues el sistema del efecto espejo sobre el que se rigen dichas neuronas permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Las neuronas espejo son la prueba física de que somos seres sociales y de que la sociedad tiene un papel muy importante en la salud de cada uno de sus miembros.

La ilusión no existe.

El inconsciente no distingue entre lo real, lo simbólico y lo imaginario. Nos preocupamos por nuestros hijos cuando nos despertamos a las cinco de la madrugada y ellos no están en casa. Pensamos que les puede haber ocurrido algo e, inmediatamente, nuestro cuerpo experimenta toda una serie de reacciones. Nuestro inconsciente se ocupa de lo que sucede en el momento presente y no puede separar lo que ocurre de lo que imaginamos que ocurre. Esta característica también se debe principalmente a la actividad de las neuronas espejo. Giacomo Rizzolatti, el neurocientífico de la Universidad de Parma (Italia) que descubrió las neuronas espejo, sostiene que éstas se activan aunque no veamos la acción; sólo se requiere una representación mental. Esta afirmación refuerza esta característica del inconsciente: real y virtual es lo mismo.